|
Al pensar en la santidad de Dios trino como Padre, Hijo y Espíritu Santo me siento más y más estremecido por la cruz del Calvario. A menudo pienso en la agonía de nuestro Señor en el Jardín de Getsemaní. Generalmente, pienso en Su agonía en términos de enfrentar la ira del Padre, la ira que hubiéramos merecidos nosotros si no hubiéramos CREIDO en El. Me impresiona al saber como un Dios santo ve nuestro pecado. Y, sin embargo, a pesar del desprecio hacia el pecado que un Dios santo tiene, el Señor Jesucristo tomó todos los pecados del mundo sobre Sí mismo y fue al Calvario. Jesús no sólo estaba agonizando sobre la ira del Padre. Estaba agonizando sobre el pecado que Él tenía que llevar por cuenta nuestra. ¡Qué Salvador tan maravilloso! De lo que comprendo de la historia de la iglesia, los reavivamientos han sido muy asociados con una conciencia renovada y aumentada de la santidad de Dios, acompañada por una convicción intensificada del pecado personal. Sin santidad, no podremos entrar al cielo de Dios y en efecto Es Su misma santidad, la que Dios proveyó para nuestros pecados. Por Su muerte de sacrificio en la cruz del Calvario, Jesucristo pagó la penitencia por nuestros pecados y por lo tanto, hizo posible que compartamos Su santidad. Cuando reconocemos nuestro pecado, nuestra injusticia y confiamos en la muerte de Cristo por nosotros, volvemos a nacer. Nuestros pecados son perdonados. Nuestra impiedad es limpiada. Llegamos a ser hijos de Dios. Herederos de sus promesas, la santidad es un tema relevante en la palabra de Dios y es un tema necesario en la Iglesia de Dios, Somos su Templo somos sus hijos, somos sus amados, cada día que pase cualquiera sea la dificultad el problema las angustias, persecución, destrucción o muerte nada nos separara del amor de Cristo y de la santidad que tenemos con El y para El, saboree estos versículos del libro de Efesios léalo disfrute el hecho de ser llamados Hijos de Dios “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Efesios 2:1-7) Con amor, Pastor Jose Olivares.
|
Jul 4, 2007
7:30 PM
|